Tanto para los que disfrutan de la Semana Santa entera de
vacaciones como para los que sólo descansan los días de fiesta, lo importante
es hacer un alto en nuestra rutina diaria y también, por que no, en nuestra
dieta saludable. Descansar no es “no hacer nada” sino cambiar de actividad. Y
esta máxima es la que vamos a aplicar a nuestras vacaciones culinarias.
Esta semana no vais a seguir un menú propuesto por mí. Ya
sabéis como hacer un desayuno saludable y que entre horas es mejor comer una
fruta que una pieza de bollería. Ya sabéis que como guarnición de la carne es
mejor la verdura que las patatas fritas. Y que los platos con alto contenido en
calorías, grasas o hidratos de carbono se acompañan de una ensalada y son
platos únicos.
Vamos a hacer un alto en el camino pero “sin perder los
papeles” y siguiendo una normas:
- ¡Ojo con las cantidades!: una torrija es mejor que tres; el cochinillo segoviano es mejor tomarlo con una ensalada que con un plato de judiones de la granja, pero si os empeñáis en los judiones, pedidlos para compartir en vez de tomarte el plato tu solo. La paella en el chiringuito de la playa es plato único, lo mismo que la bandeja de pescaito frito.
- Ante una comida abundante saltaos el postre, decantaos por un café con leche o una infusión.
- Los helados, las torrijas, las tartas y pasteles y toda la bollería típica de estas fechas tomadlas de merienda en vez de como postre.
- Compensad una comida con otra, que no quiere decir saltarse las comidas. Si se hace una comida copiosa o una merienda abundante no os vayáis a la cama sin cenar. La cena consistirá en una ensalada y una fruta o una fruta y un yogur o un vaso de leche. Si ha sido la cena lo más copioso haced un desayuno más ligero.
- En casa comed sano y tened los caprichos culinarios en la calle. El origen de los postres y los platos típicos de cada región es que se cocinaban para celebrar en sociedad una fiesta o un acontecimiento social. Se reunían los del pueblo o la familia y lo festejaban comiendo.Os pueden confundir los anuncios de chocolates y helados que aparecen a partir de las 10 de la noche en nuestros televisores. Señoritas estupendas que mientras están tiradas en el sofá se comen un helado porque es su momento de relax. Pues no os equivoquéis, ni esas señoritas están tan estupendas comiendo chocolates, ni se debe confundir el relax con el comer. Si queréis un helado hay que “currárselo” y tomarlo con amigos caminando por el paseo marítimo. El asado hay que “quemarlo” antes o después recorriendo el pueblo y subiendo a la loma. Y las torrijas se toman en una cafetería del centro de la ciudad a la que habremos llegado caminando o en el transporte público.
- Y, por supuesto, no paréis en todo momento, entrad y salid, caminad, quedad con los amigos en un parque o si llueve en un centro comercial de esos enormes a pasear por sus pasillos, corred detrás de los niños.
Por supuesto todo esto no sirve si eres hipertenso, o diabético
o has sufrido un ataque al corazón o un ictus o tienes alguna alergia o
intolerancia alimenticia o eres celíaco. En ese caso, lo siento, pero no tienes
“vacaciones culinarias”
De todas formas disfrutad de los días de relax y si os
saltáis todas mis reglas a la torera, no os preocupéis, retomamos el buen
camino a la vuelta de la Semana Santa.
¡Qué disfrutéis!
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